Profesorado y tecnologías

En los pasados días “twiteé” (¿próximo verbo admitido en la RAE?) un  artículo del pasado año, de un profesor indú, Kumar Snehansu. Venía a comentar que el profesorado que no use las nuevas tecnologías será reemplazado por aquel que las utilice.

Obviando nuestras diferencias en relación a las características de nuestros puestos de trabajo como funcionarios ( definitivos, provisionales, interinos)  y nuestra formación oficial como docentes, que nos llevarán a un próximo post, quiero comentar algunas características que citadas por Kumar Snehansu, toman relevancia en nuestra práctica diaria; parece necesario que creamos que la utilización de las nuevas tecnologías es interesante y a la vez improrrogable en el momento que nos ha tocado enseñar…

La interconexión con todas la redes, con el exterior y con los próximos, es ya inevitable y por tanto tenemos que incluirla en la práctica docente común de todos, no solamente de los “frikis” y “adelantados”. Inmediatamente surgen los miedos y las inseguridades y para ello hay que ofrecer formación, por un lado, y divulgación por otro.

Vamos con un poco  de lo segundo en este post.

Una clase con alumnos de esta época y sobretodo después de un verano, muy tecnológico y superinterconectado para ellos, no pueda estar de espaldas a las tecnologías, y me refiero en todas las materias y asignaturas; el profesorado que no utilice nada de ellas estará creando un muro,más  o menos invisible, de separación entre la vida real y la enseñanza oficial.

Pero está muy claro: Technology doesn’t teach, Teachers teach. (Además de las tecnologías, el inglés… me temo que van de la mano). O sea que seguirimos siendo los profesores los que manejemos la situación de enseñanza-aprendizaje, pero el quiz está en el éxito de nuestro complejo binomio.

Casi todos ya utilizamos los telefónos y la redes con numerosas aplicaciones en nuestra vida diaria… la integración en el trabajo es obvia y cuestión de tiempos ( de formación y de requerimientos técnicos mínimos, por supuesto).

Innovación, flexibilidad y control. Son tres atributos que citados en el artículo relacionado, también deben animar a los más reacios.

Es necesario el cambio de nuestros actuales currículos, introduciendo todas estas prácticas de forma sistemática (no tenemos que prepararlas ni crearlas nosotros mismos) y perfectamente evaluables; por otro lado deben ser flexibles y permitirnos, en función de cada grupo de alumnos, hacer las adaptaciones pertinentes; por último el control de la clase debe seguir siendo nuestro en todas las circunstancias (por ahí algunos miedos que la formación resolverá progresivamente).

La integración de las redes sociales, de la nube, de las plataformas educativas, de los vídeos, de la infografía… ya esta aquí; debemos reflexionar y prepararnos para estar a la altura, ya somos los profesores del siglo XXI.

Saludos…

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